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No es cuestión de sentirse perseguido una y otra vez cuando salimos a pasear con nuestro equipo fotográfico pero tampoco es cuestión de dar por sentado que nada ocurrirá. Después de todo en algunos casos hablamos de cámaras de altos valores que en caso de que la mala fortuna recaiga en vosotros os hará lamentar la pérdida como nunca.
Vale, la precaución es buena consejera si tenemos un equipo caro y es por eso que en el mercado podéis encontrar una variedad de seguros fotográficos para cámaras. Como suele suceder en estos casos, las aseguradoras os proveerán de un eclipsante viaje hacia lo desconocidos, un lugar en donde la letra pequeña cobra relevancia, de ahí que desde Quesabesde nos llega un informe sobre este tipo de seguros.
Como podemos ver en su relato, la odisea comenzó cuando quisieron sacar un seguro para una cámara. Fue entonces cuando descubrieron que los términos “robo” y “hurto” no son iguales, al menos no para estas empresas. Mientras que el “hurto” suele deberse a un descuido el “robo” implica la expropiación a la fuerza, ya sea por ejemplo usando armas o violencia.
Luego de indagar en el mundo fotoperiodístico y después de encontrar limitaciones en varias compañías pudieron asegurar el equipo en Iberseguros. Para que tengan una idea, lograron hacer el trámite en estas condiciones: asegurar un equipo básico de una SLR profesional y dos ópticas más un flash (unos 7.000 euros) cuesta 255 euros al año más una franquicia de 150 euros por cada parte dado. La cobertura incluye robo, no hurto, así como averías provocadas por terceros.
Vía: Quesabesde













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