Manel Úbeda, maestro de la fotografía
Transgresión. Ese adjetivo quizá sea uno de los que más le sienta al fotógrafo Manel Úbeda, un profesional de la imagen que lleva más de 30 años en el medio y también se ha destacado por su labor como docente. Camarada de otras grandes figuras españolas como Pere Formiguera, Josep Rigol o Joan Fontcuberta desde Nikonistas nos llega este reportaje en el que el fotógrafo habla de su trayectoria y de cómo ve a la fotografía hoy.
¿Por qué decide dedicarse a la enseñanza de la fotografía? “No fue una decisión premeditada, pero es cierto que buena parte de los fotógrafos de mi generación, de una forma u otra, hemos estado vinculados al mundo de la enseñanza de la fotografía. Me gusta pensar que fue debido a que nuestros “padres fotográficos” no quisieron enseñarnos nada. Era la época en que, de forma estúpida, se pensaba que si alguien desvelaba “sus secretos”, los demás harían las mismas fotografías. Creo que había una cierta dosis de venganza en el hecho de divulgar lo poco que sabíamos.”
¿Cómo ve a las nuevas generaciones de fotógrafos respecto a su propia generación? “ Las circunstancias son radicalmente distintas, y quizá la comparación no sea válida, pero a principios de los años 70 el idealismo nos empujaba y casi nadie pensaba en si podía obtener algún beneficio económico del trabajo fotográfico realizado. Las fotografías las hacíamos por placer y, por supuesto, como una herramienta para intentar cambiar algunas cosas de la sociedad que nos rodeaba. También era una forma de relacionarnos con una realidad que existía más allá de las fronteras de la dictadura. Creo que ahora no queda nadie que esté convencido que con su esfuerzo individual, entusiasmo y dedicación pueda cambiar el mundo.”
¿Cuales son los conceptos que atraen su mirada fotográfica? “Los espacios que en su día fueron esplendorosos y acaban abandonados siempre me han interesado. Me gusta imaginar como las personas se relacionaban con el espacio mientras lo fotografío en estado de decadencia y abandono…El Parque de Atracciones del Tibidabo, los desaparecidos Piscinas y Deportes (Sarriá) y Baños de San Sebastián (Barceloneta) y la Plaza de Toros las Arenas son algunas de mis colecciones emblemáticas. Ahora estoy trabajando en los cementerios de Montjuïc y Poble Nou. Por otro lado, mi pasión por los viajes me ha permitido fotografiar escenarios y personas en África, que nada tienen que ver con las series antes mencionadas, pero que mantienen una misma manera de mirar y de interpretar el mundo que me rodea.”
Y como espectador, ¿Que es lo que le interesa? “Me interesa especialmente el reportaje fotográfico. Creo que en un una época en la que se cuestiona la validez y la necesidad del reportaje, resulta una herramienta extremadamente útil para denunciar las injusticias y desigualdades que no siempre queremos ver. La fotografía de autor contemporánea, la que podemos ver en grandes museos y prestigiosas galerías, con piezas que se venden a precios desorbitados, cada vez me interesa menos. Por suerte (o por desgracia, ya no lo sé) la fotografía ha entrado por la puerta grande en el mercado del arte…Ello comporta que la fotografía de creación está más pendiente de las modas, de las dictaduras de los comisarios, de los caprichos de coleccionistas y editores, de las operaciones de marketing y de un amplio conjunto de aspectos que nada tienen que ver con la creación honesta de un autor.”
Vía: Nikonistas



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